Detrás de cada una de las conductas violentas que ejercen los alumnos subyace una falta de valores humanos positivos que los padres y los maestros hemos olvidado inculcar o que enseñamos deficientemente.
Los alumnos aprenden valores en su convivencia diaria con sus padres, maestros, hermanos, amigos y personas o personajes que observan en los medios de comunicación y los videojuegos, y a los que en muchas ocasiones llegan a admirar e imitar.
Cuando los estudiantes observan padres amorosos y respetuosos, profesores y compañeros afectivos y comprensivos, y ven que son coherentes en lo que dicen y hacen, el alumno o la alumna recorren un camino de paz y solidaridad, se conduce con la verdad, su trato es igualitario, y sus pasos se encaminan hacia una vida honesta y responsable.
Cuando no es así, cuando los modelos que siguen, dicen una cosa y practican otra, entienden que la vida es simulación y de esta manera aprenden valores negativos que los hacen carecer de empatía hacia los sentimientos de los demás y en las situaciones diarias convierte ese aprendizaje negativo en agresividad y todo tipo de violencia que en la escuela se reflejado en acoso e intimidación hacia sus compañeros.
Golpean, insultan, discriminan, roban, amenazan y muchas veces llegan a cometer delitos graves como el acoso sexual, violación y homicidios.
Entonces ¿qué hacer para frenar la violencia? |
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Maestros
- Construir con los alumnos un código de conducta en el aula, partiendo de la premisa de que la violencia en cualquiera de sus manifestaciones es una conducta intolerable.
- Propiciar asambleas democráticas donde los alumnos diriman sus diferencias y se lleguen a acuerdos consensuados para mejorar la convivencia.
- Buscar áreas de oportunidad en cada una de sus asignaturas, para fomentar los valores de la paz, la solidaridad, la igualdad, el conducirse con la verdad, respeto, honestidad y responsabilidad.
- Evitar participar en conductas que atenten contra la integridad física y moral de sus alumnos. Sea afectivo.
- Evitar ser indiferente a cualquier agresión física, verbal o de exclusión social. Estas conductas no son normales, aunque parezcan.
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Padres
- Evitar ser ejemplo de conductas violentas en el hogar.
- Estrechar la comunicación con sus hijos y sus profesores para saber como son sus interacciones sociales en la escuela.
- Revisar ocasionalmente la mochila de sus hijos, para detectar la posible presencia de drogas o armas, indicios propios de un agresor.
Revisar los programas televisivos, videojuegos y páginas de internet a que tienen acceso sus hijos.
- Fomentar la paz, estableciendo que una forma de practicar este valor es evitando participar en conflictos violentos.
- Vigilar el estado de ánimo y físico de sus hijos para detectar alguna depresión, pensamientos suicidas, golpes no visibles, robo de objetos, absentismo escolar, propios de las víctimas de maltrato.
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