La violencia contra los maestros

 

Hace 30 años, dice en uno de sus escritos el investigador español José Manuel Esteve, no era extraño que los maestros pegaran a sus alumnos en manos y pies, que les jalaran los cabellos, o que les pusieran orejas de burro y los condenaran a un rincón.
O, bien, que los pusieran de rodillas a mitad del patio con las manos en cruz, viviendo un vía crucis escolar inmerecido.

Era común en España, asegura, poner guindilla (picante) a los alumnos que hablaran en Euskara, o que los docentes expulsaran a los alumnos que no presentaban avances o tuvieran mal comportamiento.
En el presente, asegura, observamos otra situación igualmente injusta, en la que el alumno puede permitirse con bastante impunidad diversas agresiones verbales, físicas, y psicológicas contra los profesores, sin que en la práctica funcionen los mecanismos de arbitraje teóricamente existentes.

La violencia contra los maestros

El bullying ha sido tradicionalmente, asociado al maltrato entre iguales,  y es la violencia entre escolares, la que ha ocupado la atención de los investigadores de este fenómeno en el sistema educativo.
Pero hay en el microsistema escolar otro tipo de interacciones que también se cubren, ocasionalmente, con la sombra de la violencia. Una de ellas, quizás la más importante, es la relación entre profesores y alumnos, pero aún así la convivencia entre éstos ha sido poco estudiada.

Para conocer la incidencia de actos violentos de alumnos contra maestros, llevé a cabo una investigación descriptiva en 27 centros educativos de Nuevo León.
De una población de 15 mil estudiantes entrevistamos a una muestra 1,061 miembros del alumnado, divididos en 511 del género masculino (48,2%) y 550 del género femenino (51,8%).

Respecto a la ubicación de sus escuelas 867 los alumnos estudiaban centros educativos del área urbana, 114 eran de planteles de la zona suburbana y 80 pertenecían al área rural.
El alumnado contestó un cuestionario en forma de autoinforme, donde dieron respuesta a una serie de preguntas para conocer su comportamiento en la interacción con sus docentes.

Resultados
Un 76,9% de los alumnos dijeron que han puesto apodos a los maestros; un 76% de los alumnos señalan que han hablado mal de algún profesor a sus espaldas; un 43,5% confiesa que ha insultado a algún maestro; mientras un 28% dice haber generado malos rumores en contra de algún profesor.
Entre los alumnos un 5,8% confiesa que en sus escuelas han dañado objetos personales o propiedades de algún maestro, y un 2% señala que han agredido físicamente a algún profesor.
A través de un cuestionario, solicité a los docentes que indicaran como les afecta la violencia que ejercen los alumnos en su contra.

El malestar docente
La violencia de que son objeto, afecta la salud física y emocional de los docentes, pues un 31% de los profesores reconoce que se ha sentido deprimido, un 45,5% señaló que ha sido víctima del estrés, y un 10,6 % indica que estas situaciones lo han llevado a enfermarse; sin embargo, sólo un 5,2% ha se ha visto obligado a faltar a clases y un 3,3% ha sentido temor de asistir a impartir clases.

 Este malestar docente es casi igual en profesores de asignaturas de ciencias sociales y ciencias exactas, pues los maestros que dicen haber sido afectados en su salud física y mental, registran un 33% y un 32%, respectivamente en estas áreas.
Es menor el porcentaje de maestros afectados que imparten asignaturas de ciencias naturales, pues el porcentaje llega a un 26%,  y a un 9% en maestros que imparten asignaturas extracurriculares como son orientación vocacional y educación física, cuyo contacto con los alumnos es menos frecuente.

El estudio refleja que la violencia contra los maestros es una realidad en nuestro entorno y que el sistema educativo, debe tomar cartas en el asunto diseñando programas para mejorar la convivencia en las aulas, en las que definitivamente tienen que estar involucrados alumnos y docentes, y a los que debe convocarse para una participación activa, a los grandes ausentes y protagonistas de este fenómeno social: los padres de familia.

 

 

Hay en el microsistema escolar otro tipo de interacciones que también se cubren, ocasionalmente, con la sombra de la violencia. Una de ellas, quizás la más importante, es la relación entre profesores y alumnos, pero aún así la convivencia entre éstos ha sido poco estudiada.